¿Cómo recuperar o reparar un disco duro?
Si se ha estropeado el disco duro, la mejor solución si se dispone de tiempo y dinero es acudir a una empresa profesional de recuperación de datos, dado que poseen software mas avanzado y puntero, y recursos adecuados para este fin. Por internet se pueden encontrar empresas que realizan este tipo de servicios.
Aunque esta solución puede resultar costosa, se puede intentar recuperar uno mismo el disco duro.
En primer lugar, se debe identificar si el problema es electónico o es problema mecánico. El disco duro posee dos áreas identificadas, la electrónica, que es la circutería y la mecánica, que contiene los platos, cabezales y el material magnético.
Se deberá observar si el disco duro gira al encender el ordenador. Es fácilmente observable dado que la caja vibra y se oye al motor girar. En este punto, si el disco duro gira bien, sin ruidos raros, pero no lo encuentra el ordenador, posiblemente sea un problema de electrónica, pero si el disco no gira o bien hace ruidos extraños, entonces es un problema mecánico.
En el caso de problemas electrónicos:
Se necesita conseguir un disco duro adicional, de igual características que al averiado, y reemplazar la parte electrónica que está dañada por la nueva, que está bien. Aunque lo complicado es conseguir un disco idéntico. Reemplazar partes es una tarea relativamente sencilla.
En el caso de problemas mecánicos:
Hay varias soluciones. La primera es congelar el disco duro en el congelador. La explicación proviene de las deformaciones que se producen por sobrecalentamiento en los platos, que les impiden girar correctamente.
Cuando el disco duro se congela, la deformación vuelve a su origen, aunque solo por un tiempo determinado, lo suficiente para realizar un backup del disco duro.
El disco duro se debe meter en el congelador en un plástico para evitar la humedad, y a de estar al menos 4 o 5 horas.
Otra solución, es cambiar la posición del disco duro, es decir, de vertical a horizontal o viceversa, incluso, dado la vuelta.
Por último, la solución más dura es darle golpes al disco duro, intentando conseguir que los platos y los cabezales se separen.